Una amplia participación tuvo la conferencia en línea “Los beneficios de ser un país marítimo en el siglo XXI”, dictada el viernes 19 de junio por Andrew Lambert, profesor de Historia Naval del King’s College de Londres, que fue organizada por AthenaLab y que contó con el apoyo de la Academia de Guerra Naval de la Armada de Chile y la Liga Marítima.

Entre los asistentes se encontraba el comandante en jefe de la Armada, almirante Julio Leiva, el presidente de AthenaLab, Nicolás Ibáñez, el director de la Academia de Guerra Naval, comandante Agustín Pájaro, y el presidente de la Liga Marítima, almirante (R) Miguel Ángel Vergara, así como oficiales nacionales y extranjeros, académicos y personas interesadas en la temática.

“Ser un estado marítimo es una opción, una opción política”, dijo Lambert, autor del libro “Seapower States: Maritime culture, continental empires and the conflict that made the modern world” (2018).

Al ser consultado por el país, afirmó que “Chile debe ser un estado marítimo, porque la mayoría de sus conexiones son marítimas”. Añadió que “si dependes del mundo, debes comprometerte con él”.

Richard Kouyoumdjian, vicepresidente de AthenaLab y director de la Liga Maritima, sostuvo que un mapa de Chile o la composición de su comercio exterior (95% por vía marítima) debiera ser suficiente para probar que el país es extremadamente similar a una isla, abierta al mundo y dependiente del mismo. Además, tiene una zona económica exclusiva muy grande y mira hacia el Pacífico y la Antártica. No obstante, esa evidencia parece no ser suficiente. 

“Tenemos el deseo de ser un país marítimo, pero tal vez nos estamos perdiendo algo. Tal vez no nos enteramos”, indicó, para relevar la importancia de visiones como la de Lambert.

Considerado uno de los historiadores navales vivos más importantes, revisó en profundidad el tema de la importancia de la identidad marítima, tomando como referencia los casos de Atenas, Cartago, Venecia, Holanda e Inglaterra, que eran entidades que eligieron conscientemente crear y mantener un vínculo fundamental entre nación y océano, desde la inclusión política hasta el estado de derecho, atravesando todo el espectro de la vida nacional, para lograr el estatus de potencia marítima.

Sostuvo que estos estados dependían del comercio marítimo para las importaciones esenciales, incluidos los alimentos, y representaban esa elección en el arte, la arquitectura, los barcos y las letras. Pero una vez creada la identidad marítima, esta tenía que ser sostenida por repetición constante, para que se incorpore en la mentalidad de los ciudadanos. De este modo, recomendó trabajar en los planes educativos, eventos y actividades ligadas al mar.

En la actualidad, sostuvo que el poder marítimo sigue siendo importante, ya que las tensiones entre las naciones liberales, democráticas y orientadas al comercio de Occidente y sus oponentes que provienen de gobiernos autoritarios con economías controladas –incluyendo a Rusia, China, Corea del Norte y Irán–, demuestra que persisten las ansiedades profundamente arraigadas respecto del océano como un vector para ideas desestabilizadoras.

Los estados marítimos modernos en entre otras cosas, enfatizó, apuestan por el comercio exterior, miran hacia el mundo como una fuente de oportunidades y priorizan el poder naval, porque entienden que ahí está su supervivencia y progreso.

El presidente de AthenaLab, Nicolás Ibáñez, agradeció al profesor Lambert su conferencia y destacó la condición marítima de Chile como un país del Pacífico Oriental y sostuvo que eso hace parte de la aspiración nacional que debemos construir.

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